Las emociones: un puente entre la ciencia moderna y el Ayurveda

Por: Enf Gustavo Vargas y  Enf Melisa Romero

Bogotá, Colombia,  Agosto 2025

Arogya mg Ayurveda y Yoga

Resumen

El presente trabajo explora las emociones como un puente entre la ciencia moderna y el Ayurveda, mostrando cómo ambos enfoques convergen en la comprensión del bienestar humano. Desde la

neurociencia, las emociones se entienden como respuestas psicofisiológicas originadas en circuitos cerebrales específicos, estrechamente relacionadas con procesos de interocepción, regulación cognitiva y estados de salud mental. El Ayurveda, por su parte, concibe las emociones como expresiones del equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu, influenciadas por los tres gunas y moduladas a través de la alimentación, el estilo de vida y la práctica del yoga. La comparación revela paralelismos notables: la clasificación ayurvédica de los alimentos (sáttvicos, rajásicos y tamásicos) encuentra respaldo en la evidencia contemporánea sobre la dieta, la microbiota y la salud emocional; mientras que las técnicas de pranayama, meditación y asanas han demostrado científicamente su eficacia en la reducción del estrés, la ansiedad y la depresión. Se concluye que integrar la perspectiva científica y la visión ancestral del Ayurveda enriquece la comprensión de las emociones y favorece un modelo de salud integral, donde el equilibrio emocional es clave para la resiliencia y la plenitud del ser humano.

Introducción

Las emociones constituyen una dimensión fundamental de la experiencia humana. Son procesos complejos que integran el cuerpo, la mente y el entorno, y que permiten al ser humano adaptarse a los cambios y desafíos de la vida. Desde la ciencia moderna, las emociones se entienden como respuestas psicofisiológicas que implican modificaciones simultáneas en los sistemas nervioso, endocrino, cardiovascular y musculoesquelético. Estas respuestas son esenciales para la supervivencia y el bienestar.

El Ayurveda, sistema médico ancestral de la India, concibe las emociones como expresiones inseparables de la interacción entre la mente (manas), los sentidos (indriyas) y el alma (atman). En este marco, la salud no es solo ausencia de enfermedad, sino un estado dinámico de equilibrio en los planos físico, mental y espiritual.

El presente artículo busca explorar la visión científica moderna sobre las emociones y su correspondencia con las enseñanzas del Ayurveda y el Yoga. Se destacarán los puentes entre ambas perspectivas, con el fin de mostrar cómo la integración de estos enfoques enriquece la comprensión del ser humano y sus estados emocionales.

Las emociones desde la ciencia moderna

La neurociencia ha revelado que las emociones se originan en circuitos cerebrales específicos. La amígdala, situada en el sistema límbico, participa en el procesamiento de emociones negativas como el miedo y la ira. El hipocampo interviene en la memoria emocional, mientras que la ínsula y la corteza cingulada anterior contribuyen a la conciencia de los estados internos. La corteza prefrontal, en sus diferentes regiones, es clave en la regulación emocional y en la reevaluación cognitiva de los estímulos.

La interocepción, entendida como la percepción de los procesos internos del cuerpo (latidos cardíacos, respiración, tensión muscular), constituye un mecanismo esencial de la conciencia emocional. Estudios recientes han identificado mapas corporales de emociones que muestran cómo cada estado afectivo se refleja en patrones corporales diferenciados y universales. Estos hallazgos resaltan la naturaleza encarnada de la emoción.

La alteración de estos circuitos se manifiesta en fenómenos como el estrés, la ansiedad y la depresión. El estrés crónico produce una activación sostenida del eje hipotalámico-pituitario-suprarrenal, con aumento de cortisol, lo que deteriora tanto la salud física como mental. La ansiedad se asocia con hiperactividad de la amígdala y un impacto directo en el sistema cardiovascular. La depresión, en cambio, se relaciona con un aplanamiento afectivo, alteraciones en la serotonina y dopamina, y un debilitamiento de la conciencia interoceptiva.

El concepto de inteligencia emocional, definido como la capacidad de reconocer, comprender y regular los estados emocionales propios y ajenos, ha demostrado ser fundamental para la resiliencia, la estabilidad psicológica y el bienestar interpersonal. Su fortalecimiento constituye un eje central en la prevención de la desregulación emocional y sus consecuencias en la salud.

La visión del Ayurveda

El Ayurveda sostiene que la salud se logra a través del equilibrio de los doshas (Vata, Pitta, Kapha), los dhatus (tejidos), los malas (desechos) y el agni (fuego digestivo). Este equilibrio abarca también la mente (manas) y el alma (atman), por lo que las emociones no se conciben de forma aislada, sino como parte integral del estado vital.

El manas o mente actúa como un puente entre los sentidos (indriyas) y el ser profundo (atman). El Ayurveda describe al manas como un órgano interno que coordina la percepción sensorial, la acción y la experiencia emocional. El equilibrio mental es, por tanto, inseparable de la salud física y espiritual.

La psicología ayurvédica se estructura en torno a los tres gunas: sattva (pureza, claridad), rajas (pasión, movimiento) y tamas (ignorancia, inercia). El predominio de cada guna influye en el estado emocional del individuo. Una mente sattvica se caracteriza por la calma y el equilibrio, mientras que una mente rajásica se asocia con la ira y la codicia, y una mente tamásica con la apatía y la confusión.

Alimentación y emociones

En Ayurveda, la alimentación es considerada no solo un medio de nutrición física, sino también una vía directa de influencia sobre la mente y las emociones. La famosa frase “somos lo que comemos” adquiere aquí un sentido más amplio: lo que ingerimos afecta tanto al cuerpo como a la calidad de nuestros pensamientos, sentimientos y estados de conciencia.

Los textos clásicos, como el Bhagavad Gita y el Charaka Samhita, clasifican los alimentos en tres categorías principales:

– Alimentos sátvicos: frescos, naturales, ligeros y nutritivos (frutas, verduras frescas, granos integrales, lácteos naturales). Estos promueven claridad mental, serenidad, concentración y emociones elevadas como la compasión y la alegría.
– Alimentos rajásicos: picantes, muy condimentados, estimulantes o excitantes (café, té fuerte, comidas muy saladas o ácidas). Su consumo en exceso genera agitación, impaciencia, irritabilidad y tendencia a la ira.
– Alimentos tamásicos: pesados, procesados, rancios o en descomposición (comida recalentada, alcohol, carnes en exceso, ultraprocesados). Tienden a producir letargo, apatía, depresión y confusión mental.

El Ayurveda sostiene que la mente se alimenta a través de lo que el cuerpo ingiere. Por ello, recomienda preferir una dieta mayoritariamente sátvica, adaptada a la constitución individual (prakriti) y a las estaciones del año.

La ciencia contemporánea respalda en gran medida esta visión al estudiar la relación entre nutrición, microbiota intestinal y salud mental. Investigaciones recientes muestran que la dieta influye directamente en el eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional entre el aparato digestivo y el sistema nervioso central.

– Una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres y granos integrales se asocia con menor incidencia de depresión y ansiedad, gracias a su aporte de antioxidantes, vitaminas del grupo B y omega-3.
– Las dietas altas en azúcares refinados, grasas saturadas y ultraprocesados incrementan la inflamación sistémica y se relacionan con un mayor riesgo de trastornos emocionales.
– El equilibrio de la microbiota intestinal modula la producción de neurotransmisores como serotonina y GABA, directamente vinculados con el estado de ánimo.

Al analizar ambas perspectivas, se observa un claro paralelismo: mientras que el Ayurveda clasifica los alimentos según su efecto en la mente (gunas), la ciencia moderna explica esos mismos efectos a través de mecanismos fisiológicos como la inflamación, la neuroplasticidad y la microbiota. Ambas coinciden en que la alimentación adecuada no solo fortalece el cuerpo, sino que es esencial para cultivar emociones equilibradas y un estado mental armónico.

Yoga y regulación emocional

El Yoga, como disciplina complementaria al Ayurveda, ofrece herramientas prácticas para el manejo de las emociones.

El control de la respiración (pranayama) influye en el sistema nervioso autónomo. La respiración lenta y consciente estimula el nervio vago, aumenta la actividad parasimpática y reduce la liberación de hormonas del estrés. Técnicas como Anulom Vilom (respiración alterna) y Bhastrika (respiración vigorosa) han mostrado efectos positivos en la reducción de la ansiedad y la mejora del equilibrio emocional.

La meditación, en especial las prácticas de atención plena (mindfulness), fortalece la capacidad de observar los pensamientos y emociones sin reaccionar de manera automática. Estudios han demostrado que reduce la actividad de la amígdala frente a estímulos negativos y mejora la conectividad de la corteza prefrontal, favoreciendo la regulación emocional.

Las posturas físicas (asanas) no solo aportan flexibilidad y fortaleza, sino que actúan sobre los centros energéticos del cuerpo, mejorando la circulación de la energía vital (prana). Al practicarse junto con la respiración y la meditación, contribuyen a estabilizar el estado emocional y fortalecer la inteligencia emocional.

Puentes entre ciencia moderna y Ayurveda

La convergencia entre ambos enfoques resulta evidente. La neurociencia, al estudiar la interocepción y los mapas corporales de las emociones, confirma la visión ayurvédica de que mente y cuerpo son inseparables. La teoría de los gunas encuentra eco en los hallazgos científicos sobre estados emocionales y regulación cerebral.

Las prácticas de yoga y pranayama, tradicionalmente valoradas en el Ayurveda, han sido validadas en investigaciones modernas como intervenciones eficaces para reducir el estrés, la ansiedad y la depresión. Así, la ciencia confirma la eficacia de técnicas ancestrales que promueven la autorregulación emocional y el bienestar integral.

Conclusión

Las emociones son un puente que conecta la biología con la experiencia subjetiva y espiritual del ser humano. La ciencia moderna ofrece evidencia sobre los circuitos cerebrales y los mecanismos fisiológicos que las sustentan, mientras que el Ayurveda y el Yoga aportan una comprensión integral y herramientas prácticas para cultivarlas y regularlas.

Integrar ambos enfoques permite concebir la salud emocional no solo como la ausencia de enfermedad, sino como un estado dinámico de equilibrio, resiliencia y plenitud. Este diálogo entre la ciencia y la sabiduría ancestral abre la posibilidad de un modelo de salud más humano y completo, donde el bienestar emocional es reconocido como fundamento de la vida en armonía.

Referencias

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